Área formación
“¿Quiénes son los más valientes, intrépidos, arriesgados? Los
jóvenes”
(San Pedro Poveda)
En nuestro colegio, la formación de los estudiantes es un pilar fundamental que va más allá de lo puramente académico. Nuestra misión se centra en potenciar los procesos de desarrollo afectivo, social y valórico, a través de experiencias de descubrimiento personal y comunitario, todo ello en el estilo de nuestra Identidad Teresiana.
Concebimos la formación no como un camino individual y aislado, sino como parte de un entramado donde los sistemas educativo, familiar y social interactúan constantemente, influyendo directamente en el ambiente del aula.
Esta perspectiva nos impulsa a considerar el contexto particular de cada estudiante, permitiéndonos comprender las dinámicas relacionales que movilizan su crecimiento.

Nuestra labor formativa se enfoca en el desarrollo progresivo de competencias clave, adaptadas a cada etapa evolutiva. Promovemos la Autonomía, buscando que cada estudiante desarrolle herramientas personales y sociales para desenvolverse, tomar decisiones responsables e integrarse positivamente en sus diversos entornos, tal como lo expresaba Pedro Poveda en 1913: “Ha de procurarse que cada persona dé de sí todo lo bueno que pueda dar”.
Asimismo, cultivamos una Convivencia que se basa en el respeto irrestricto a la dignidad de cada persona, aspirando a que, en palabras de Poveda (1933),”los estudiantes se sientan como en su casa y estime a las personas y hasta las cosas como propias”.
Finalmente, fomentamos el Auto y mutuo cuidado, impulsando procesos de reflexión ética para que nuestros estudiantes aprendan a discernir y actuar en una sociedad pluralista, desde una mirada trascendente, educando “en cristiano, seriamente, razonablemente, sólidamente, con disciplina, con fortaleza, con ideales, con templanza” (Pedro Poveda, 1933).
Estos pilares se nutren de cuatro dimensiones esenciales: la personal, la social, la ética y la trascendente. A partir de ellas, se desprenden cuatro objetivos generales que guían nuestra acción: propiciar el autoconocimiento de habilidades, intereses y rasgos que fortalezcan la valoración y seguridad personal; promover el desarrollo de la autonomía; intencionar un estilo de convivencia basado en el respeto y la dignidad de cada persona; y fomentar procesos de reflexión ética. Estos objetivos se concretan mediante un plan progresivo, estableciendo núcleos organizadores según la etapa de desarrollo de los estudiantes. Así, cada nivel cuenta con un conjunto de competencias a desarrollar, que sirven de marco para planificar las unidades de orientación y las diversas experiencias de aprendizaje formativo, siempre en sintonía con las inquietudes, necesidades y dinámica de cada curso.
La tarea formativa es inherente a todo el proceso educativo, manifestándose de manera transversal y permanente. No obstante, existen instancias específicas dedicadas al logro de estos objetivos, como la “Toma de Contacto”; diaria al inicio de la jornada, las horas de Orientación y Consejo de Curso, el rol de la Jefatura, las Jornadas de curso o nivel y los Campamentos de Formación.
Un aspecto crucial de nuestra propuesta es el acompañamiento, que se despliega a través de estrategias a nivel individual, familiar y grupal, involucrando la participación coordinada de todos los actores del proceso formativo. Para los estudiantes, el currículum contempla dos horas semanales para abordar participativamente aspectos afectivos, sociales y académicos en la Hora de Orientación y el Consejo de Curso. Desde 4º básico, se eligen democráticamente directivas de curso, quienes colaboran con su profesor jefe y el Equipo de Coordinación. El seguimiento es continuo, con Consejos de Profesores por nivel al inicio y cierre de semestre y año, además de entrevistas personales con cada estudiante.
Nuestros docentes también reciben un acompañamiento cercano. Semanalmente, cada profesor jefe se reúne con el psicólogo del ciclo para definir estrategias de apoyo, y los profesores jefes de cada nivel se congregan con el psicólogo para planificar las unidades de Orientación. Las familias son igualmente partícipes activos a través de reuniones de apoderados, entrevistas personales, coordinación con especialistas cuando es necesario y charlas formativas abiertas a toda la comunidad educativa.
Equipo Formación 2026

De izquierda a derecha: Macarena Lobos, Pilar García, Romina Bruzzo, Macarena Zúñiga y Pedro Rodríguez.